Tampoco puedes perderte uno de los lugares más emblemáticos de Madrid: La fuente de Cibeles
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Fue un proyecto de 1777 realizado por Ventura Rodríguez bajo las órdenes de Carlos III. Primero era sólo el carro con la estatua (labrado por Francisco Gutiérrez), y después se le añadieron los dos leones, llamados Atalanta e Hipómenes, labrados por el francés Roberto Michel.
A comienzos del siglo XX se le añadieron los ángeles que están en la parte trasera del carro y vierten el agua de un ánfora, obra de Miguel Ángel Trilles y Antonio Parera.
El monumento representa a Rea, diosa de la mitología griega (Cibeles para los romanos).
Sus dos leones también forman parte de la mitología: Atalanta había recibido un oráculo en el que se le anunciaba que el día en que se casara, iba a ser convertida en animal. Por ello, anunció que su esposo sería sólo aquel que lograra vencerla en la carrera, con la condición de que si ella triunfaba, debía matar a su oponente. Muchos lo intentaron y murieron, pues ella era invencible.
Pero un día apareció un joven que logró vencer a Atalanta. Era Hipómenes, hijo de Megareo, un conocido griego.
Éste decidió probar suerte en la carrera para obtener la mano de Atalanta, pero contaba con una gran ventaja: llevaba con él unas manzanas de oro que le había regalado Afrodita, diosa del amor. Durante la carrera, cada vez que Atalanta le iba a alcanzar, el joven dejaba caer una de las manzanas, y Atalanta se detenía a recogerla. No se sabe si lo hacía fascinada por su belleza o porque estaba dispuesta a dejarse engañar porque realmente había sido conquistada por el atrevido joven. En fin, como ella se distraía con cada manzana que caía, el joven pudo vencerla y así obtuvo su mano.
La pareja muy enamorada vivió feliz durante un tiempo. Durante una persecución ambos entraron en un santuario de Zeus, y gozaron de su amor. Zeus montó en cólera por el sacrilegio y transformó a la pareja en dos leones. Aparentemente, los griegos creían que los leones no se cruzaban entre sí, sino que lo hacían con los leopardos, de manera que al convertirlos a ambos en leones, Zeus estaba no sólo quitándoles su condición humana, sino condenándolos a una vida separada.
Pero a lo largo de su historia, este monumento ha sido objeto de numerosos actos vandálicos que le han ocasionado importantes desperfectos. En 1931 fue arrancada su mano izquierda. Posteriormente durante la Guerra Civil, hubo que protegerla mediante una compleja obra de ingeniería, ya que, durante un bombardeo quedó muy dañada en su brazo derecho, su nariz, y el morro de uno de los leones.
Pero esto no acaba ahí. Su conversión en `musa futbolera` le está ocasionando graves desperfectos, ya que por este motivo, varias veces ha sido mutilada, e incluso teñida de pintura fosforescente.
Mayo 12, 2008 a las 8:16 pm
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