Es uno de los puntos más concurridos de Madrid. Aunque no se encuentre en el centro geográfico de la Península, en ella se encuentra el denominado “Kilómetro Cero” de las carreteras radiales. Es conveniente hacerse una foto en dicho punto y siempre puede ser el principio de todas nuestras visitas por la urbe.
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Muy próximas se encuentran las estatuas del “Oso y el Madroño”, erigidas en la bocacalle del Carmen en 1967. Es el emblema de Madrid, aunque ha perdido fuerza frente a la Cibeles y la Puerta de Alcalá como ya os conté.
La Puerta del Sol en sus orígenes fue uno de los accesos de la cerca que rodeaba Madrid en el siglo XV. Esta cerca recogía en su perímetro los arrabales medievales que habían ido creciendo extramuros, en torno a la muralla cristiana del siglo XII. Un sol adornaba la entrada, de ahí su nombre, y poco a poco se fue construyendo a su alrededor (pero sin formar una plaza cerrada) y tomó más importancia cuando entre 1766 y 1768 se construyó la Casa de Correos, de importancia vital en dicha época. Ésta posteriormente pasó a ser Ministerio de la Gobernación en 1847 y Dirección General de Seguridad del Estado durante el mandato de Franco. Actualmente es sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid.
En la Puerta del Sol han ocurrido acontecimientos significativos. Como lugar de encuentro destacar que aquí se encontraba uno de los mentideros más famosos de la villa desde el Siglo de Oro, las famosas “gradas de San Felipe”, en ellas se produjo el asesinato del presidente del consejo de Ministros José Canalejas en 1912 o la proclamación de la Segunda República en 1931 entre otros, pero lo que realmente la hace popular es su reloj, cuyas campanadas a las 12 de la noche del 31 de diciembre de cada año, marcan la tradicional toma de las 12 uvas de la suerte y el comienzo de un nuevo año a la gran mayoría de los españoles.
Ya sabes si tu año no va bien, pásate por la Puerta del sol con uvas y unos cuantos amigos y cambia tu año con las doce campanadas.
Abril 24, 2008 a las 3:29 pm
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